Las pantallas antes de los dos años pueden conllevar serios riesgos de desarrollo, advierte un estudio.
Usar un teléfono o una tableta para mantener ocupado a tu bebé no es una buena idea.
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Las pantallas se han convertido en el chupete digital para muchos bebés. Los teléfonos y las tabletas se utilizan durante la alimentación, la hora de dormir, las tareas del hogar y en momentos en que los padres necesitan un descanso. Un nuevo estudio importante advierte que el uso regular de pantallas antes de los dos años puede conllevar riesgos de desarrollo.
Investigadores de cuatro universidades del Reino Unido dicen que los bebés y los niños pequeños menores de dos años deben evitar el tiempo de pantalla intencional regular. La revisión vincula una mayor exposición a pantallas en los primeros dos años con problemas de sueño, retrasos en el lenguaje, dificultades de comportamiento, riesgo de obesidad, miopía y problemas posteriores con amistades e interacciones sociales.
Los riesgos comienzan temprano
El estudio, encargado por la Fundación 1001 Critical Days y realizado por el grupo de investigación iADDICT, revisó investigaciones globales sobre el uso de pantallas durante los primeros 1,001 días, desde el embarazo hasta los dos años. También encuestó a padres y cuidadores de niños menores de dos años. Se informó del uso de pantallas en más del 70% de los bebés y niños menores de dos años. Uno de cada diez bebés se quedaba dormido regularmente con una pantalla, mientras que algunos niños estaban expuestos a pantallas durante varias horas al día.
La revisión no prueba que las pantallas causen directamente cada problema de desarrollo que identifica. Sin embargo, la advertencia es clara. Los bebés necesitan exposición al lenguaje, juego físico, sueño, contacto visual, atención de los cuidadores e interacción social normal. El uso regular de pantallas puede desplazar esas experiencias, especialmente cuando los dispositivos se utilizan como una herramienta de consuelo rutinaria.
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El problema del niño iPad comienza en algún lugar
La advertencia también llega en un momento en que padres, maestros y expertos en salud ya están preocupados por la dependencia excesiva de los niños a las pantallas. La etiqueta de “niño iPad” se ha convertido en un término para describir a los niños que luchan por desprenderse de los dispositivos, esperan una estimulación digital constante o utilizan las pantallas como su fuente de consuelo por defecto.
La revisión sugiere que esos hábitos pueden comenzar antes de lo que muchas familias se dan cuenta. La preocupación no es solo lo que los bebés están viendo, sino qué tan rápido las pantallas se convierten en parte del cuidado diario. Si a un niño se le presenta teléfonos y tabletas como una herramienta de consuelo regular antes de los dos años, la posterior dependencia de esos dispositivos no debería ser una sorpresa.
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Los investigadores dicen que los bebés y los niños pequeños menores de dos años deben evitar el tiempo de pantalla regular, advirtiendo que los teléfonos y las tabletas pueden desplazar el juego, el sueño, la exposición al lenguaje y la interacción con los cuidadores.
