Una startup imprimió en 3D tejido renal y hepático en el espacio.
Auxilium Biotechnologies ha bioprintado tejido renal y hepático a bordo de la Estación Espacial Internacional. Afirma que es la primera vez que alguien ha hecho alguno de estos en el espacio. Las muestras regresaron a casa el mes pasado en una cápsula de carga de SpaceX, y la empresa anunció los resultados el jueves.
No fue un caso aislado. En la misma misión, la impresora orbital AMP-1 de Auxilium también fabricó tejido de cartílago y 28 implantes para la reparación de nervios. Eso, dice la empresa, es la primera vez que un solo vuelo espacial ha producido tres tipos de tejido, y es un primer paso para una plataforma de fabricación de múltiples productos en órbita.
¿Por qué imprimir en el espacio?
La respuesta es la gravedad, o la falta de ella. En la Tierra, el tejido blando tiende a hundirse antes de fijarse, por lo que las impresoras dependen de andamios y espesantes para mantener una forma. En microgravedad, el tejido puede mantener su forma mientras las células se asientan de manera uniforme. El Dr. Anthony Atala de Wake Forest, cuyo instituto proporcionó las células y los diseños, dijo que la “distribución uniforme de células” en órbita apunta a una verdadera promesa.
Es importante aclarar qué no es esto. Estas son pequeñas muestras de tejido, no órganos listos para trasplante. Un riñón impreso que se pueda colocar en un paciente sigue estando a años de distancia. El problema difícil de enhebrar vasos sanguíneos a través de tejido denso aún bloquea el camino.
El verdadero uso a corto plazo
El beneficio más inmediato es la investigación. El mismo método puede crear organoides, pequeños modelos de tejido cultivados en laboratorio que imitan un órgano real. Las compañías farmacéuticas los utilizan para probar si un compuesto funciona o se vuelve tóxico, sin necesidad de un humano o un animal.
Esto llega en un momento útil. Los reguladores de EE. UU. están presionando para reducir las pruebas en animales, y la FDA ha nombrado a los organoides entre las alternativas que desea. Hoy en día, los laboratorios fabrican esos modelos en la Tierra y los envían al espacio. Fabricarlos en órbita, bajo demanda, podría reducir la espera.
Una apuesta por la era post-ISS
Hay una lógica empresarial detrás de la ciencia. Se espera que la ISS se retire alrededor de 2031, y una ola de estaciones espaciales comerciales se está alineando para reemplazarla. Auxilium está posicionando sus impresoras para ese cambio. Nombra a los constructores de estaciones Vast y Starlab como socios, y habla de fabricar en la Luna más adelante.
El trabajo se basa en una misión anterior de Auxilium que imprimió dispositivos de reparación de nervios en la estación. Por ahora, la bioprinting orbital es una herramienta de investigación, no una fábrica. Pero la propuesta es que cultivar tejido humano, un trabajo desordenado y delicado, puede ser una de las cosas que simplemente es más fácil fuera del planeta.
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