La Biblioteca de Artistas de IA de iQIYI enfrenta una creciente tormenta a medida que los actores niegan la autorización.
Crédito: iQIYI
El lunes, la plataforma de streaming china iQIYI presentó su iniciativa de Biblioteca de Artistas AI con gran fanfarria, afirmando que más de 100 artistas ya habían sido incorporados. La compañía dijo que el programa utilizará datos multimodales autorizados para construir avatares digitales de los intérpretes y posicionar la biblioteca como una solución escalable y conforme para la producción de cine y televisión asistida por IA. Sin embargo, el lanzamiento rápidamente encontró problemas.
Poco después del anuncio, el estudio del actor chino Zhang Ruoyun emitió un comunicado negando cualquier participación, diciendo que nunca había firmado ninguna autorización relacionada con la IA y que se estaban tomando acciones legales. Negaciones similares llegaron luego de partes asociadas con los conocidos actores chinos Wang Churan, Li Yitong y Yu Hewei, lo que desencadenó una ola de escrutinio en línea y puso en duda la precisión de las afirmaciones de iQIYI. Frente a la creciente reacción negativa, iQIYI se movió para aclarar su posición. La compañía enmarcó la biblioteca de artistas no como un elenco finalizado de intérpretes de IA contratados, sino como una infraestructura de emparejamiento para creadores de AIGC. En este modelo, la inclusión señala una posible disposición a explorar proyectos impulsados por IA, mientras que cualquier participación real—junto con formato, alcance y compensación—seguiría requiriendo negociación caso por caso, similar a los flujos de trabajo de producción tradicionales. El estudio de Zhang Ruoyun: el equipo legal lo está manejando con urgencia. Sin embargo, esa distinción ha hecho poco para abordar completamente las preocupaciones. Los críticos argumentan que el lenguaje de marketing como "firmado" y "incorporado" difumina la línea entre el interés exploratorio y la autorización formal, creando espacio para la mala interpretación. Los observadores legales también han señalado riesgos estructurales en el modelo: incluso con consentimiento, la reutilización de la imagen y los datos de rendimiento de un actor en sistemas de IA plantea preguntas complejas sobre propiedad, control y gestión de derechos a largo plazo.
Más allá de las consecuencias inmediatas de relaciones públicas, el episodio muestra una tensión más amplia que enfrenta la industria del entretenimiento. A medida que las herramientas de IA generativa pasan de la experimentación a la producción, plataformas como iQIYI están compitiendo para construir la infraestructura para intérpretes digitales. Pero sin estándares claros sobre consentimiento, compensación y gobernanza, tales esfuerzos corren el riesgo de chocar con el mismo ecosistema de talento del que dependen. En ese sentido, la controversia es menos un tropiezo aislado que una señal temprana: escalar la IA en las industrias creativas requerirá no solo capacidad técnica, sino también nuevos marcos contractuales y una alineación mucho más estrecha entre las narrativas de la plataforma y las expectativas de los artistas.
Jessie Wu es reportera de tecnología con sede en Shanghái. Cubre electrónica de consumo, semiconductores y la industria de los videojuegos para TechNode. Conéctate con ella por correo electrónico: jessie.wu@technode.com. Más de Jessie Wu
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